Sin título (porque a veces no hace falta)

Hay días en los que todo está en silencio, pero adentro hay ruido.

De ese que no se grita, pero molesta.
De ese que no se ve, pero cansa.

Hoy me levanté con esa sensación de estar sosteniendo algo, sin saber qué.
Como si hubiera una tristeza chiquita, que no estorba… pero tampoco se va.

A veces es eso.
No pasó nada.
No duele nada en particular.
Pero el alma se siente apretada.

Y uno sigue. Porque toca. Porque hay que ser fuerte. Porque hay cosas que esperan.
Pero por dentro, hay un pequeño grito que solo se calma cuando lo suelto así.

Comentarios

Entradas populares de este blog